Durante unos segundos, sus amigos creyeron que estaba representando una de sus habituales bromas. No resultaba extraño: Shemp Howard podía provocar una carcajada con una mueca, un sonido absurdo o una caída inesperada. Sin embargo, aquella noche no había cámaras, guion ni público esperando el remate.
El comediante regresaba a casa después de asistir a una pelea de boxeo cuando se desplomó dentro de un taxi. Tenía 60 años y había estado conversando y riendo apenas unos instantes antes. Su muerte fue tan repentina que parecía una escena de Los Tres Chiflados, aunque esta vez Shemp no volvió a levantarse.
Su final continúa despertando curiosidad, pero también permite recordar algo que muchas veces se pasa por alto: Shemp Howard no fue simplemente el reemplazo de Curly. Fue uno de los integrantes originales del grupo y un comediante con una carrera propia mucho antes de regresar junto a sus compañeros.
¿Quién fue Shemp Howard?
Shemp Howard nació como Samuel Horwitz el 11 de marzo de 1895 en Brooklyn, Nueva York. Su conocido apodo habría surgido dentro de su propia familia. Debido a su acento europeo, su madre pronunciaba “Sam” de una manera que sonaba parecida a “Shemp”. La palabra terminó convirtiéndose en su nombre artístico.
Desde joven se interesó por el mundo del espectáculo. Trabajó con su hermano Moe Howard en diferentes números de vodevil y, a comienzos de la década de 1920, ambos se unieron al comediante Ted Healy.
Larry Fine se incorporó posteriormente, formando la base del grupo que con los años sería conocido en todo el mundo como Los Tres Chiflados. Quienes quieran conocer mejor al otro integrante fundamental del trío pueden leer esta biografía corta del humorista Larry Fine.
Por lo tanto, Shemp estuvo en el grupo antes que Curly. No llegó años después para copiar a su hermano ni para ocupar un papel que desconocía. Él había ayudado a construir el estilo basado en discusiones absurdas, golpes perfectamente coordinados y situaciones que siempre terminaban fuera de control.
La carrera que Shemp construyó en solitario
Shemp abandonó el número de Ted Healy a comienzos de la década de 1930. Mientras Moe y Larry continuaron trabajando y Curly pasó a ocupar su lugar, él comenzó una etapa independiente que demostró que podía hacer reír sin depender de sus hermanos.
Participó en numerosos cortometrajes y películas para estudios como Vitaphone, Universal y Columbia. Durante ese periodo compartió escenas con grandes figuras de la comedia, entre ellas W. C. Fields y la pareja formada por Bud Abbott y Lou Costello.
También interpretó a Knobby Walsh en varias producciones inspiradas en Joe Palooka, un popular boxeador de historietas. Su rostro y su manera de reaccionar ante los problemas lo convertían en una elección perfecta para personajes nerviosos, confundidos o desafortunados.
El estilo de Shemp era fácil de reconocer. Sus ojos inquietos, el cabello desordenado, la voz áspera y sus extraños sonidos le permitían conseguir una risa antes de terminar una frase. Podía parecer aterrorizado incluso cuando nada peligroso estaba sucediendo.
Además, era un excelente improvisador. No dependía solamente de los diálogos escritos. Podía extender una escena mediante gestos, movimientos torpes o pequeñas ocurrencias que surgían durante la grabación. Esa naturalidad le permitió mantener una carrera propia durante más de una década.
¿Por qué Shemp regresó a Los Tres Chiflados?
La situación cambió en 1946, cuando la salud de Curly Howard empeoró gravemente. El comediante había sufrido diferentes problemas médicos y un derrame cerebral terminó obligándolo a abandonar las grabaciones.
Moe y Larry necesitaban encontrar rápidamente un tercer integrante para poder continuar trabajando. Shemp ya tenía su propia carrera, pero aceptó regresar para ayudar a su hermano y evitar que el grupo desapareciera.
En un principio, la sustitución iba a ser temporal. La intención era que Shemp permaneciera hasta que Curly pudiera recuperarse y volver a trabajar. Lamentablemente, eso nunca ocurrió. La salud de Curly continuó deteriorándose y murió en enero de 1952, con solamente 48 años.
Shemp permaneció entonces junto a Moe y Larry hasta el final de su vida. Aunque parte del público continuó comparándolo con Curly, ambos tenían estilos muy diferentes.
Curly era explosivo, infantil y completamente impredecible. Shemp, en cambio, solía representar a un hombre nervioso que intentaba parecer valiente mientras todo se derrumbaba a su alrededor. No imitó a su hermano: creó una forma diferente de ser un Chiflado.
El hombre asustadizo que sentía pasión por el boxeo
Fuera de la pantalla, Shemp era conocido por tener numerosos temores. Le daban miedo los aviones, las alturas, algunos animales y conducir automóviles. Esa personalidad temerosa se parecía bastante a la de muchos de sus personajes.
Sin embargo, existía una actividad que disfrutaba profundamente: el boxeo. Solía asistir a los combates acompañado por amigos y se entusiasmaba observando a los luchadores. Según algunos relatos, en ocasiones hasta imitaba sus movimientos desde el asiento.
Por eso, la noche de su muerte comenzó como una salida completamente normal. El 22 de noviembre de 1955, Shemp asistió con sus amigos Al Winston y Bobby Silverman a una velada de boxeo en el Hollywood Legion Stadium.
Después del espectáculo, los tres subieron a un taxi para regresar a casa. Shemp parecía encontrarse tranquilo y de buen humor. Nada permitía imaginar que serían testigos de sus últimos minutos de vida.
¿Cómo murió Shemp Howard?
Shemp viajaba en el asiento trasero del taxi mientras conversaba con sus amigos. De acuerdo con la versión más conocida, se disponía a encender un puro cuando uno de sus acompañantes hizo un comentario que le provocó una carcajada.
Poco después, el comediante se reclinó repentinamente sobre el asiento. Sus amigos pensaron que estaba interpretando una de sus bromas. Era una reacción comprensible: Shemp se ganaba la vida fingiendo desmayos, golpes y toda clase de accidentes.
Sin embargo, pronto comprendieron que no estaba actuando. El comediante había perdido la vida de manera repentina dentro del vehículo. Tenía 60 años.
Durante muchos años, su muerte fue atribuida a un ataque cardíaco fulminante. Una versión posterior procedente de su familia señaló que la causa pudo haber sido una hemorragia cerebral. Más allá de esa diferencia, todos los relatos coinciden en lo fundamental: Shemp falleció de manera instantánea mientras regresaba de una de sus salidas favoritas.
No hubo una despedida preparada, una última función ni una frase solemne. Solo una conversación entre amigos, una risa y un silencio inesperado.
El nacimiento de los llamados “Shemps falsos”
La muerte de Shemp dejó a Moe, Larry y Columbia Pictures ante un problema. El estudio todavía debía completar varios cortometrajes contratados, pero el tercer integrante del grupo ya no estaba disponible para grabar nuevas escenas.
La solución fue recuperar fragmentos de películas anteriores y combinarlos con material nuevo. Para completar las escenas que faltaban contrataron al actor Joe Palma como doble de Shemp.
Palma era mostrado principalmente de espaldas, a cierta distancia o con el rostro escondido detrás de algún objeto. El objetivo era evitar que el público notara que se trataba de otra persona.
De esta manera se terminaron cuatro cortometrajes después de la muerte del actor. La técnica fue tan particular que años más tarde comenzó a utilizarse la expresión “Fake Shemp”, o “Shemp falso”, para describir a un doble empleado para sustituir a un actor ausente.
Después llegaría Joe Besser como nuevo integrante de Los Tres Chiflados. Más adelante también se uniría Curly Joe DeRita, aunque para muchos seguidores el grupo nunca volvió a sentirse igual.
Shemp Howard fue mucho más que un reemplazo
La enorme popularidad de Curly provocó que Shemp quedara durante años atrapado en una comparación injusta. Sin embargo, al volver a mirar sus películas aparece un comediante con personalidad propia, gran capacidad para improvisar y un ritmo que todavía consigue provocar risas.
Shemp no necesitaba copiar los movimientos ni los sonidos de su hermano. Le bastaba con mirar a Moe como si acabara de comprender que algo terrible estaba a punto de suceder. Su miedo exagerado, sus quejidos y su expresión confundida formaban una identidad cómica completamente personal.
Su muerte fue triste, repentina y difícil de creer. Sus propios amigos necesitaron unos segundos para comprender que aquel desplome no era otra actuación. Quizás por eso la historia continúa siendo recordada: el hombre que pasó buena parte de su vida fingiendo accidentes murió sin que quienes lo acompañaban pudieran distinguir inmediatamente la realidad de la comedia.
Shemp Howard se marchó sin escenario ni reflectores, pero dejó una extensa carrera, cientos de momentos inolvidables y un lugar indiscutible en la historia del humor. Nunca fue solamente el sustituto de un Chiflado. Desde el comienzo, fue uno de ellos.





